Cuando trabajé en una financiera y luego en un casino, enfrenté un desafío que seguro muchos comparten: ¿cómo aplicar la debida diligencia más allá de la documentación?
Ambas industrias tenían enfoques distintos y adaptarlo a mi actividad como abogado y agente residente no fue sencillo.
Hasta que un amigo, con experiencia en la UAF, me lo explicó de manera simple pero poderosa:
“La debida diligencia es un proceso con tres pasos claros.”
Estos son los pilares fundamentales:
- Solicitud de información: No se trata solo de llenar un formulario. Lo clave son los documentos de soporte que validan la información proporcionada.
En mi caso, procuro verificar fuentes abiertas e independientes, para tener mas información, usualmente las unidades de analisis finacniero tienen listados con fuentes locales e internacionales que puedes usar.
- Verificación: Consultar listas nacionales e internacionales para asegurarnos de que no trabajamos con personas sancionadas y aplicar una debida diligencia ampliada a PEPs.
Al utilizar Google como complemento en mis verificaciones, he encontrado un recurso valioso.
En varias ocasiones, potenciales clientes han pasado las listas de control sin coincidencias ni antecedentes negativos.
Sin embargo, al realizar una búsqueda en Google y en noticias, he descubierto procesos penales que no aparecían en los registros oficiales, lo que me ha permitido prevenir a tiempo el inicio de una relación comercial riesgosa.
- Clasificación del riesgo: Usar una matriz de riesgo para categorizar al cliente en bajo, medio o alto riesgo, lo que nos permite definir cómo gestionar la relación.
Ya sea a través de Google o mediante un software de monitoreo transaccional, en mi caso he usado ambas y depende de la complejidad del negocio y de los recursos que pueda destinar.
Lo fundamental es que la herramienta utilizada esté alineada con las características y riesgos específicos de tu negocio.
Es decir, debe estar diseñada en función de los productos y servicios que ofreces, los canales de vinculación, los canales transaccionales, las ubicaciones geográficas y los perfiles de clientes.
Esto garantiza una debida diligencia efectiva y adaptada a tu realidad operativa, permitiéndote identificar riesgos con mayor precisión y tomar decisiones informadas.
¿Por qué es crucial este proceso?
Porque permite asignar los recursos adecuados para gestionar riesgos y garantizar cumplimiento durante toda la relación comercial.
Lección clave: La debida diligencia no es solo un trámite, es la base para construir relaciones confiables y proteger tu negocio.
¿Cómo aplicas la debida diligencia en tu sector? ¡Déjamelo en los comentarios! ⬇️